Un docente innovador es plenamente consciente de que lo más importante es fomentar un aprendizaje dinámico y llevadero para los alumnos. Así, el docente innovador sabe que el libro de texto debe quedar relegado a un papel secundario, una mera guía que ha de adaptarse a las verdaderas necesidades e inquietudes de los alumnos. Además, para que un docente pueda considerarse innovador resulta imprescindible que sea consciente de la realidad actual, un mundo en constante cambio donde las nuevas tecnologías ocupan un lugar cada vez más importante; tanto en el mundo en general como en la educación.
Opino que innovar en el aula es ser capaz de ayudar a los alumnos a adquirir conocimientos de una forma activa, divertida y sorprendente; es decir, no hacer siempre lo mismo. Podríamos innovar en la enseñanza de lenguas, por ejemplo, con ejercicios de diálogo libre o de escritura creativa. Dando así más importancia al desarrollo de las capacidades comunicativas de nuestros alumnos que a sus conocimientos teóricos o gramaticales.
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